Lo cierto es que empiezo a estar ya muy cansado de hablar de la crisis, de la falta de oportunidades, de que en España tenemos la cola del paro más preparada de Europa (y de buena parte del Planeta), de y da…

¡¡Basta ya!!

Lo único que vamos a conseguir autocompadeciéndonos son más razones para entonar un interminable “¡Ay mísero de mí! ¡Ay infelice!”, como el que el inmortal Calderón de la Barca puso en boca de Segismundo en La vida es sueño.

Claro que, y ya que hemos citado a un clásico, vamos a mencionar a otro. Vamos a mencionar la obra de la indecisión, de la inacción. Como decía Hamlet: “¿Qué es más noble para el alma?, ¿sufrir los golpes y flechas de la ultrajante fortuna?, ¿o tomar armas contra un mar de adversidades y oponiéndose, terminar con ellas?” La traducción es propia y libre, los pelos erizados en mis brazos, también.

Tenemos armas: usémoslas

De los dos últimos párrafos se puede extraer la tesis de este artículo, que voy a enunciar para evitar esfuerzos de tener que releerlos (y algún que otro sonrojo y “Ay, pues es verdad”). Vamos a dejar de quejarnos de la crisis y, enarbolando el arma de la preparación y de las ganas de trabajar (digan lo que digan, en España tenemos ambas en cantidades industriales), opongámonos a la ultrajante crisis y terminemos con ella.

Tras esta arenga, en la que sólo me ha faltado gritar “jamás podrán quitarnos… ¡¡LA LIBERTAD!!”, vamos con la parte práctica. Si quieres trabajar y buscas la forma de hacerlo pueden pasar dos cosas: que la encuentres y que no (oigo como arrecian los aplausos ante tan brillante deducción).

Un buen trabajo si es buena la empresa

Vamos a suponer que encuentras trabajo (¡Bravo! Te dije que podías). Ocurre que, con la excusa de que detrás de ti hay cientos de personas más preparadas que están deseando sentarse en tu silla, determinados empresarios hacen de su empresa un feudo. Y, ya que nos ponemos medievales, vamos a parafrasear al Cantar del Mio Cid y asegurarte que serías un “buen vasallo si hubiera buen señor”.

Dicho en lenguaje más claro y actual: se ríen de ti, te vacilan y tú tienes que aplaudir como una foquita para que te tiren una sardina. Podrida.

Trato humano

Afortunadamente, “Una aldea poblada por irreductibles galos resiste todavía y siempre al…” (…) Esto… Aún existe alguna empresa que le da al imprescindible capital humano la importancia que debe dársele. Obtenemos una prueba de ello cuando encontramos empleo en Securitas Direct.

Una de las formas que tiene ese ente no siempre personalizado que es la empresa de mantenerse en contacto con quienes la alimentan y a su vez se alimentan de ella, una de las vías de contacto con los empleados es el departamento de Recursos Humanos, que no sólo sirve para decidir a quién se contrata, quién se queda, quién se va, y quién está nominado.

En el caso de Securitas Direct, el departamento de RRHH vela por la comodidad y el desarrollo de los trabajadores a través de acciones como la encuesta de clima laboral, evaluación del desempeño, planes de formación, promoción interna de los empleados, programas de gestión de talento, acciones de comunicación interna… En fin, todo cuanto sea posible para que “hayamos buen señor”.

La solución si no encuentras trabajo

Pero, recuerda, también cabía la posibilidad de que no encontraras trabajo ¿Entonces? ¿Volvemos al sentimiento de “mísero de mí” de Segismundo? ¿A la duda del príncipe danés creado por William Shakespeare? La respuesta está en la pluma de un premio Nobel español: “Ni de puta coña”, que habría dicho el inmortal don Camilo José Cela.

Si no nos dan trabajo, fabriquémoslo (…) Tras esperar a que cesen los rumores y los “será que no lo hemos intentado” y “los mira al tipo listo este”, concreto la idea para calmar las (lógicas) indignaciones provocadas por una frase que muy bien podría haber pronunciado Berlusconi (por mencionar a un político extranjero).

Y, para concretar esta idea, recurrimos de nuevo a la empresa de seguridad, que nos ofrece oportunidades aun sin que nos encontremos entre la parte de la plantilla que tiene en cuenta a la hora de repartir las nóminas.

Un sólido y rentable sistema de asociados

Efectivamente, hay otra forma de trabajar en Securitas Direct, que es la que se refiere a trabajar como socio distribuidor de la empresa. Como pudiera parecer que tengo algún interés especial en que te asocies con la empresa y, como dijo Rhett Buttler a Escarlata O’Hara, “Frankly, my dear, I don’t give a damn” (“francamente, querida, me importa un bledo”), te ofrezco un testimonio real, el de Juan Sala:

“He sido comercial desde que termine mi carrera universitaria y he pasado por muchas empresas, viendo como sus ganancias subían a la par que mis ventas, mientras mi sueldo no se incrementaba. Hasta que tome la decisión de hacer algo diferente para lograr un equilibrio entre las ventas y los ingresos; y fue un anuncio de Securitas Direct el que me dio la posibilidad de lograrlo (…)”

Claro que, tal vez prefieras que sigamos hablando de crisis y de paro…